Antes de proponer una arquitectura cloud, un rediseño de base de datos o un plan de ciberseguridad, dedicamos tiempo a entender qué sistemas sostienen hoy la operación y qué no admite interrupciones. De ahí salen las etapas: relevamiento, prioridades acordadas, ejecución por bloques y verificación. También ponemos sobre la mesa lo que no vamos a prometer, como plazos que dependan de terceros o cobertura total sin presupuesto asignado. Esta página resume ese recorrido para que sepas qué esperar en cada tramo y dónde conviene que tu equipo participe.
En la mayoría de los proyectos que acompañamos, el problema no es la tecnología disponible sino la secuencia. Definir qué se migra primero, qué se queda on-premise y qué se documenta antes de tocar producción evita retrabajos costosos. Si querés revisar cómo aplicamos ese orden en un caso concreto, podés ver el detalle en un proyecto de migración o repasar cómo trabaja el equipo.
Antes de firmar cualquier propuesta conviene dejar por escrito los bordes del trabajo. Estas son las aclaraciones que repetimos en cada reunión de inicio, porque evitan malentendidos a mitad de camino y ordenan las expectativas de ambas partes.
Nos hacemos cargo del diseño de arquitectura, la configuración de entornos cloud o híbridos, la gestión de bases de datos y las capas de seguridad asociadas. No cubrimos el desarrollo funcional de aplicaciones de negocio ni la operación diaria de sistemas que ya están bajo responsabilidad de un equipo interno. Cuando el trabajo toca ese límite, lo indicamos por escrito y proponemos cómo coordinar con quien corresponda.
Trabajamos con accesos nominales, registrados y revocables. No pedimos claves maestras ni administramos cuentas personales de empleados. Si el cliente prefiere mantener el control total de sus credenciales, definimos un esquema de acompañamiento donde las acciones críticas se ejecutan con supervisión de su propio equipo. La titularidad de las cuentas cloud, dominios y licencias siempre queda del lado de la empresa contratante.
Firmamos acuerdos de confidencialidad antes de recibir cualquier respaldo, esquema de red o inventario de activos. Los datos de producción no se copian a entornos de prueba sin autorización explícita y, cuando se usan muestras, se anonimizan. No compartimos información de un cliente con otro, ni siquiera en conversaciones informales de mercado.
Los tiempos que comprometemos cubren nuestras tareas: relevamiento, diseño, implementación y documentación. No incluimos demoras originadas en aprobaciones internas del cliente, ventanas de mantenimiento de terceros, ni cambios de alcance solicitados sobre la marcha. Cuando alguno de esos factores aparece, lo registramos y ajustamos el cronograma con el cliente, no por decisión unilateral.
No intervenimos sistemas de organismos públicos, ni tramitaciones administrativas, ni plataformas reguladas por normativa específica fuera del ámbito privado. Tampoco aceptamos trabajos que impliquen acceso a información de terceros sin autorización. Si un pedido cae fuera de nuestro terreno, lo decimos en la primera conversación en lugar de estirar el alcance.
La entrega incluye documentación de arquitectura, procedimientos operativos y una sesión de traspaso con el equipo del cliente. El soporte posterior se acuerda por separado, con niveles de respuesta definidos según criticidad. No dejamos sistemas funcionando sin manual ni dependencia exclusiva de nuestra presencia para operarlos.
Cada trabajo en Savyata Tech arranca con una revisión del estado real de los sistemas, no con una propuesta cerrada. A partir de ahí definimos etapas con entregables concretos, responsables asignados y fechas de control. La idea es que el cliente sepa en qué punto está el proyecto en cualquier momento, sin depender de reuniones de seguimiento para enterarse.
Primeras dos semanas. Inventario de servidores, bases de datos, accesos y contratos vigentes con proveedores. Se documenta qué está crítico, qué puede esperar y qué ya no tiene soporte. El resultado es un informe con hallazgos ordenados por riesgo operativo.
Semanas tres a cinco. Definimos si conviene migrar, mantener on-premise o combinar. Se eligen proveedores de nube o colocation según latencia, redundancia y costo a tres años. Queda por escrito el plan de red, respaldo y recuperación ante incidentes.
Semanas seis a doce. Se ejecuta por partes: primero lo que no interrumpe operación, después las cargas críticas en ventanas acordadas. Cada bloque cierra con pruebas de carga y validación de accesos privilegiados antes de avanzar al siguiente.
Desde la semana trece. Monitoreo conjunto con el equipo interno, ajuste de alertas y documentación de procedimientos. Recién cuando el cliente puede operar sin asistencia cerramos la etapa y pasamos a soporte con niveles de servicio definidos.